La Rama de matrimonios es bastante antigua en el Oratorio Mariano. La fundó nuestro mismo padre Fundador en el año 1975 cuando empezaron a llegar maridos, normalmente traídos por sus señoras.
Es imposible no recordar a Nelson Maluenda y la Nana Razeto, a Isabel Margarita Illanes con Juan Carlos Pacheco, Bernardita Correa con un Arturo del Río, a Gustavo Rodríguez con la Tere Correa, etc.
Normalmente se reunían los días domingos. Allí tenían la Eucaristía con nuestro padre Fundador y después seguían en su reunión.
Con los años, es lógico, esta Rama han ido creciendo. Es asesorada por el P. José Miguel Curutchet G. y tiene como jefe de Rama a un antiguo integrante del Oratorio, Mariano Lizama.
En Santiago están funcionando alrededor de 10 grupos de matrimonios, repartidos en el Oratorio central, y Maipú, San Bernardo y Hospital.
También hay grupos en San Vicente, San José de la Mariquina y Puerto Montt
La finalidad de estos grupos es que por medio de la autoeducación vayan consolidando su vocación a la santidad como patrimonio, insistiendo en la vida espiritual, en la formación de los hijos y en el crecimiento del amor como pareja y como familia.
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Es importante destacar que la Rama de matrimonios nos ha regalado verdaderos “cristianos ejemplares”. Especialmente Juan Carlos Pacheco y Bernardita Correa.
El 6 de enero de 1978 murió Juan Carlos Pacheco, un novio mariano, que se había convertido a la fe, desde que ingresó al Oratorio. Aunque no tuvo conciencia plena que iba a morir próximamente, fue uno de los que se entregó en profundidad. Quiénes le atendieron en el Hospital pudieron dar testimonio de un hombre muy especial.
Bernardita falleció el 7 de abril de 1983 de leucemia. Su gran testamento fue la frase: "hemos descubierto que el sufrimiento redime". Fue heroica en su entrega; en dos oportunidades los médicos la presionaron mucho para que se hiciera un aborto por motivos terapéuticos. En ninguna de las dos ocasiones se dejó arrastrar. Bernardita Correa es una esposa que nos dio testimonio de la alegría, que el Espíritu Santo da a los que se dejan tocar por El, incluso ante el peligro de muerte.
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