El día 31 de Octubre, nuestra Madre nos ha bendecido inmensamente, toda la Familia del Oratorio se vistió de fiesta, porque tuvimos la dicha de que Dios nos regalará un nuevo Sacerdote.
Fue una solemne y emotiva ceremonia, que se realizó en la Parroquia Santos Ángeles Custodios de la ciudad de Buin, a las 12:00 hrs. La iglesia estaba repleta de gente, que habían venido de distintos lugares, desde Brasil, Puerto Montt, San José de la Mariquina, Rancagua , de la Parroquia de Hospital y sus localidades, de Santiago, de distintos colegios en donde el Padre Carlos estuvo trabajando.
Monseñor Juan Ignacio, Obispo de San Bernardo, presidio la ceremonia, y habló con mucho cariño de nuestra comunidad, recalco puntos importantes, como el cariño al Padre Sergio nuestro Fundador, la vida comunitaria, los signos externos que utilizan nuestros consagrados, la piedad en la eucaristía, nuestro amor al Papa, que tiene que ser afectivo y efectivo, etc…
Todos sentíamos que era una gran fiesta, y a cada momento se manifestaba la alegría con aplausos, la felicidad entre risas y lágrimas, y contemplábamos el misterio de Dios con un respetuoso silencio y adoración.
Luego de la Ordenación nos trasladamos al Colegio Cardenal Caro, que estaba aledaño a la Parroquia, y hubieron muchas presentaciones, cantos, bailes y algunos testimonios, se hicieron entrega de los regalitos y concluyo la celebración con la bendición para todos los presentes de nuestro nuevo sacerdote el Padre Carlos de María.
El sacerdocio es un gran don, un regalo de Dios, pero que nace en la Familia, por eso se hizo mucho énfasis a la Familia del Padre Carlos, a sus padres y a su hermano, porque ellos siempre lo apoyaron y fueron generosos en dar un hijo a la Iglesia y por estar con él en el largo proceso de formación.
Tenemos que seguir rezando por las vocaciones, y pedir como la canción que escuchábamos ese día: “Señor, danos Sacerdotes, santos y sabios como eres tú…” porque el trabajo del Oratorio día a día crece más y faltan muchas manos para esta hermosa y gran misión del Oratorio.
Se agradece enormemente a todas las personas que colaboraron en la organización, en conseguir la comida y en colaborar con su tiempo en ordenar y arreglar toda para fuera una fiesta como la que tuvimos, que la Madre nos siga bendiciendo…
Hermano Esteban de María
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