Pergamino horizontal: PROGRAMA RADIO MARIA    CUARTO PROGRAMA  Martes 28 de octubre de 2008

 

 

 

 

 

 


 

  • oración mariana de San Bernardo: “Mira la Estrella”

...sobre la necesidad de acudir a la Stma. Virgen:

-Si se levanta la tempestad de las tentaciones, si caes en el escollo de las tristezas, eleva tus ojos a la Estrella del Mar: invoca a María!.
  
Si te golpean las olas de la soberbia, de la maledicencia, de la envidia, mira a la estella, invoca a María!

Si la cólera, la avaricia, la sensualidad de tus sentidos quieren hundir la barca de tu espíritu, que tus ojos vayan a esa estrella: invoca a María!

Si ante el recuerdo desconsolador de tus muchos pecados y de la severidad de Dios, te sientes ir hacia el abismo del desaliento o de la desesperación, lánzale una mirada a la estrella, e invoca a la Madre de Dios.

En medio de tus peligros, de tus angustia, de tus dudas, piensa en María, invoca a María!

El pensar en Ella y el invocarla, sean dos cosas que no se parten nunca ni de tu corazón ni de tus labios. Y para estar más seguro de su protección no te olvides de imitar sus ejemplos. Siguiéndola no te pierdes en el camino!

¡Implorándola no te desesperarás!  ¡Pensando en Ella no te descarriarás!

Si Ella te tiene de la mano no te puedes hundir.  Bajo su manto nada hay que temer.

¡Bajo su guía no habrá cansancio, y con su favor llegarás felizmente al Puerto de la Patria Celestial!  Amén!!

  • Invitación a todos juntos rezar el Ave María.

Doctrina:

  • Estamos en nuestro cuarto programa “DE MARIA NUNCA SE DIRÁ LO SUFICIENTE”.
  • MUCHAS GRACIAS POR LOS LLAMADOS. POR LAS PREGUNTAS Y POR QUIENES NOS ESTÁN ALENTANDO,  
  • Gracias P. Raúl Arcila, director de Radio María, por su apoyo. Rezamos mucho para que la Virgen María pueda tener su propia casa y desde allí pueda entrar en el corazón de todos los chilenos. Nos adherimos a la campañla “UNA CASA PARA LA VIRGEN”.
  • ESPECIALMENTE  AGRADECIDOS POR EL SALUDO  QUE NOS MANDÓ EL P. FERNANDO KARADIMA. DIOS LE BENDIGA PADRE EN TODO SU FECUNDO MINISTERIO SACERDOTAL.
  • Mónica de Maipú y Angela de Padre Hurtado nos preguntan sobre si María tuvo más hijos. Queremos responder correctamente en los próximos programas. Igual tenemos algo que decirte en este programa, pero todavía no tan especificamente como en el próximo. Se trata de un temna muy profundo, porque vamos a hablar también de la virginidad de María.
  • Gladys de Macul pregunta que porqué algunas iglesia tienen la imagen de la Virgen en el altar mayor. Gladys: no podemos separar al Hijo de la Madre. Todo lo de María está referido a Cristo. María es la Mujer eucarística.  Ella es la Mujer del sacrificio. En la Eucaristía hacemos presente el momento de la Cruz. ¿Quién está en la cruz? Está Jesús y está María. Nos sentimos como san Juan, recibiendo a María.
  • En ESTE PROGRAMA hemos decidido cerrar el ciclo de hablar de la maternidad de María. Creemos que todavía tenemos que agregar algunos elementos no dichos en los programas anteriores.

 

ACLARACION DE P. José Miguel Curutchet: Dije en programa anterior que esperábamos que el cielo estuviera vacío. En verdad quice decir lo contrario: “que el infierno esté vacío”.

 

SOBRE EL CONCURSO:  ¿Cuáles son los colores del rosario misonero y qué representan?

El primero que llamese, se ganaría un rosario misionero, y tendría que venir a retirarlo a la Radio.    Llamó Dn. Cristián Cárdenas de Santiago.

RESPUESTA:

  • Los colores son cinco:
    • Amarillo: Asia
    • Rojo: América
    • Azul: Oceanías
    • Blanco: Europa
    • Verde: Africa.
  • Felicitamos al ganador.
  • No hay palabras para seguir motivando el rezo del santo rosario.
  • Es difícil hablar con el corazón. Estamos acostumbrados a escuchar a gente opinando, sobre los más variados temas, pero sus palabras son “cuidadosamente” expresadas. Muchas veces están motivadas para lograr resultados favorables a sus intereses. ¿Cuánto se miente en el mundo? ¿Quién se atreve a hablar con el corazón? Son pocos.
  • El papa Juan Pablo II escribió su Carta apostólica “Rosarium virginis Marie desde el corazón. Es interesente el corazón de este Papa, el que más personas han visto en el mundo. ¿Cómo será el corazón de este Pastor, que ha conquistado el mundo?
  • En esta Carta, él nos revela uno de sus tantos “secretos”: el amor entrañable a la Virgen y que, justamente, su oración predilecta es el Rosario. Dice el papa:

. Esta oración ha tenido un puesto importante en mi vida espiritual desde mis años jóvenes.... El Rosario me ha acompañado en los momentos de alegría y en los de tribulación. A él he confiado tantas preocupaciones y en él siempre he encontrado consuelo. Hace veinticuatro años, el 29 de octubre de 1978, dos semanas después de la elección a la Sede de Pedro, como abriendo mi alma, me expresé así: «El Rosario es mi oración predilecta. ¡Plegaria maravillosa! Maravillosa en su sencillez y en su profundidad. [...]

  • El papa Benedicto XVI peregrinó a Lourdes, para conmemorar los 150 años de la aparición de la Santísima Virgen a Bernardette de Soubirous. El sábado 30 de septiembre de 2008, después de la tradicional procesión de las velas, el papa se dirigió a la multitud de los fieles con las siguientes palabras. Dijo, refiriendose al rezo del santo rosario:

“Cuando rezamos el Rosario, María nos ofrece su corazón y su mirada para contemplar la vida de su Hijo, Jesucristo.”

  • Una de las cosas que el ser humano anhela es poder compartir sus vivencias, especialmente las que más le llaman la atención. Por ejemplo, es muy aburrido un viaje, ya sea de turismo, de trabajo, etc., donde se conocen y se tiene un montón de nuevas experiencias, solo, sin poder comentarlas a nadie. En esos momentos se “echa de menos” a las personas más queridas o afines.
  • El Rosario cumple con esa función. Nos acompaña, durante toda la vida. Rezándolo, meditando sus misterios, la compañía de Jesús y María se vuelve intensa y cercana. Allí podemos expresar todo lo que vamos sintiendo: tantas veces penas, tristezas, tantas veces alegrías. Todo puede ser expresado: miedos, pecados, sueños, esperanzas, etc.
  • La semana pasada pudimos responder algunas preguntas. Especialmente al de don EUGENIO,  de la SERENA, que preguntaba sobre ¿Qué pasó con la Virgen? ¿Cómo subió al cielo?
  • Dimos una larga respuesta.
  • El Papa Pío XII definió como dogma de fe la Asunción de María al Cielo en cuerpo y alma el 1 de noviembre de 1950.

 “Al término de su vida terrestre, María Santísima, por singular privilegio, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria -gloria singularísima- del Cielo. Mientras a todos los otros santos les glorifica Dios al término de su vida terrena únicamente en cuanto al alma (mediante la Visión Beatífica), y deben, por consiguiente, esperar al fin del mundo para se glorificados también en cuanto al cuerpo, María Santísima -y solamente Ella- fue glorificada en cuanto al cuerpo y en cuanto al alma”.
Y el Papa Juan Pablo II, en una de sus Catequesis sobre la Asunción, explicaba esto mismo en los siguientes términos:
El dogma de la Asunción afirma que el cuerpo de María fue glorificado después de su muerte. En efecto, mientras para los demás hombres la resurrección de los cuerpos tendrá lugar al fin del mundo, para María la glorificación de su cuerpo se anticipó por singular privilegio” (JP II, 2-julio-97).


HOY QUEREMOS REDONDEAR LA REALIDAD DE LA MATERNIDAD DE MARIA, MADRE DE DIOS Y MADRE NUESTRA.

  • Se dice que uno de los dolores físicos más fuertes en este mundo se da en el parto. Dios quiso unir en la naturaleza del nacimiento de todo niño la alegría de una nueva vida con el dolor del parto. Dolor y vida nueva, son como la antesala de la victoria final que viene con la resurrección.
  • NUNCA HAY RESURRECCIÓN SIN CRUZ. No debemos olvidar esta realidad tan fundamental.
  • María también va a tener que compartir este dolor de parto, al recibir de su Hijo Jesús el mandato de la maternidad universal sobre todos los hombres.

 

  • Normalmente nosotros nos fijamos en este pasaje de la Escritura, en la primera parte en que Juan recibe a María por Madre: “Después dijo al discípulo: “Ahí tienes a tu madre”. Y desde aquel momento el discípulo se la llevó a su casa”. (Jn. 19, 27). Lo subrayamos bien porque se refiere a nosotros, a la actitud que tiene que tener todo cristiano, de “llevar” a María a su casa. Jesús no pronuncia el nombre de Juan, porque él nos representa a todos nosotros.
  • Sin embargo, primero Jesús mira a su Madre y le dice: “Mujer, ahí tienes a tu hijo”. (Jn. 19, 26). Esto nos dirige la mirada hacia Ella misma, a la aceptación de su maternidad universal, pasando por el durísimo parto, que toda maternidad conlleva.

 

  • Esa “espada de dolor” anunciada por el anciano Simeón, desde la presentación del Niño en el Templo, se hace presente con toda su crudeza. En realidad, el corazón de Jesús, traspasado por la lanza, no sólo atravesó el de nuestro Señor, sino también el de nuestra Madre.
  • Por eso es que podemos mirar a María como nuestra Madre, sin quitarle en nada el honor que tiene Jesucristo, nuestro Señor.

 

HAGAMOS LA SIGUIENTE REFLEXIÓN:

¿Hay entre los auditores que nos está escuchando alguna mamá cuyo hijo se haya destacado en el deporte, en la política, en acciones heroicas o en su profesión?

Si las hay, le rogamos que diga a los demás que el respeto con que a ella se la distingue no disminuye en nada ni el honor ni la dignidad de su hijo.

¿Por qué, entonces, piensan algunos que todo acto de reverencia hacia la Madre de Jesús disminuye el poder y la divinidad de Nuestro Señor? Conozco a mucha gente, que seguramente por ignorancia, afirman que los católicos adoran a María o la convierten en una diosa.

¿Qué podemos responder? Eso es una mentira.

De repente uno se pone a pensar que esta frialdad y olvido     --- a veces es más todavía, una verdadera aversión, con la Santísima Virgen María ---     procede en no considerar que su Hijo, Jesús, es el Eterno Hijo de Dios.

Si ponemos a Cristo al mismo nivel que a Julio Iglesias o a Carlos Marx, a Buda o a Roinaldinho Gaucho o a Maradona;    es decir, si lo consideramos sólo como a un hombre, entonces el pensar reverenciar de manera especial a Su Madre como si fuese diferente de nuestras madres, resulta decididamente repulsivo.

Todos nosotros podemos decir: Yo tengo mi madre, que vale tanto como la de ustedes.

Quizá éste es el motivo porque no se haya escrito mucho sobre la madre de los grandes hombres, puesto que cada cual considera a su madre como la mejor.

Ninguna madre de mortal tiene derecho a que se la quiera más que a las demás madres. Es muy difícil que haya algún hijo que eligiera a la madre de otro por Madre de las madres.

 

Pongamos un ejemplo sacado del mismo Evangelio: Veamos el caso de San Juan Bautista.

  • Fue el profeta enviado milagrosamente por Dios para preparar al pueblo a la venida de Jesús, el Mesías.
  • Sus padres eran ya muy ancianos. Unos ochenta años. Pero no habían podido tener hijos.
  • Pero como para Dios todo es posible, les envió un ángel anunciándoles que Isabel concebiría en su vientre un hijo a pesar de su vejez.
  • Y así sucedió. La Virgen María fue a visitarla cuando llevaba ya seis meses embarazada. Y al verla, el niño Juan saltó de alegría en su vientre.
  • Juan era pariente de Jesús  y sólo unos meses mayor que él. Vivió en el desierto de Judá hasta que Dios le llamó a ser profeta.
  • Las gentes iban a escuchar su predicación vigorosa y entusiasta. La idea central de su mensaje era: <<Convertíos de vuestros pecados y bautizaros. Dios os perdonará>>.
  • Se sintió turbado cuando vio a Jesús que iba a bautizarse, aunque no tenía pecado. Lo hizo para mostrar su obediencia a Dios.
  • Fue encarcelado por decir la verdad cruda y desnuda al rey Herodes.
  • Estando en la cárcel, envió a sus discípulos para que preguntaran a Jesús si era de verdad el Mesías que todo el mundo sencillo aguardaba.
  • Y Jesús les dijo:<<Id a contarle a Juan lo que estáis viendo y oyendo>>.

 

7          Cuando éstos se marchaban, se puso Jesús a hablar de Juan a la gente: «¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿Una caña agitada por el viento?
8          ¿Qué salisteis a ver, si no? ¿Un hombre elegantemente vestido? ¡No! Los que visten con elegancia están en los palacios de los reyes.
9          Entonces ¿a qué salisteis? ¿A ver un profeta? Sí, os digo, y más que un profeta.
10        Este es de quien está escrito: = He aquí que yo envío mi mensajero delante de ti, que preparará por delante tu camino. =
11        «En verdad os digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es mayor que él. (Mt. 11, 7 – 11).

  • No mucho después, la mujer de Herodes se las ingenió para que le cortaran la cabeza. Todo esto sucedió antes de la muerte de Cristo en la cruz.

 

Detengámonos en esta frase que el Señor pronunció: «En verdad os digo que no ha surgido entre los nacidos de mujer uno mayor que Juan el Bautista.”

Supongamos que se estableciera un culto especial para honrar a la madre de Juan Bautista, santa Isabel, como superior a todas las madres: ¿quién de nosotros no protestaría, juzgando excesivo ese honor al considerar que San Juan Bautista era solamente un hombre?

Uno puede aceptar que ella sea una santa muy importante, pero de ahí a decir que es madre de todas las madres ……. Es demasiado.

Si Nuestro Señor fuese solamente un hombre, o un reformador de costumbres, o un sociólogo, entonces tendríamos que compartir la crítica resentida de tantos fanáticos sobre que la Madre de Jesucristo no sería diferente de las otras madres.

El cuarto mandamiento dice: “Honra a tu padre y a tu madre”, pero no dice a la mamá de Gandhi o a la mamá de Napoleón.

PERO, el mandamiento de honrar a nuestro padre no nos impide adorar a nuestro Padre Celestial. Si el Padre Celestial envió a su Hijo a esta tierra, entonces el mandamiento de honrar a nuestra madre terrena no nos vedará venerar a la Madre del Hijo de Dios.

Si la Virgen no fuese más que la madre de otro hombre, entones no podría se al mismo tiempo madre nuestra también, porque los vínculos de la carne son demasiado exclusivos. La sangre  no admite más de una madre. Largo es el paso entre una madre y una madrastra, y bien pocos son los que pueden dar este paso.

El Espíritu, en cambio, admite otra madre.

Siendo María la Madre de Dios, puede ser también la Madre de cualquiera que haya redimido Jesucristo.

El secreto para comprender a María es el de tomar a Cristo, Hijo de Dios, como punto de partida y no a la Virgen.

Cuanto menos piense en Él, menos pensaré en Ella; cuanto más adore la divinidad de Cristo, más veneraré la maternidad de la Virgen; cuanto menos adore la divinidad de Cristo, menos motivos tendré para respetar a la Virgen.

Es un grave error amar de verdad al Señor como Divino Salvador y no amar a María. La maternidad de la Virgen es diferente de todas las demás, precisamente por su Hijo.

Una vez un niño de una escuela parroquial hablaba de la Virgen con un profesor vecino suyo.
Ese profesor, porque hay profesores muy buenos y respetuosos de Dios y de las creencias de sus alumnos, que era muy racionalista, se burlaba del chiquillo, a quien decía: “¡Pero no existe diferencia alguna entre Ella (la Virgen) y mi madre!”.
“Eso es lo dice usted –repuso el niño-, porque hay una diferencia tremenda entre Ud. y Jesús.”
Eso es lo que hace la diferencia. No son las mamás por sí mismas, sino los hijos.

¡Magnífica contestación!

No somos nosotros quienes hemos hecho a la Virgen diferente de las demás mamás. No hemos sido nosotros los que la hemos elegido para su excelsa dignidad, sino el Señor.

 

Escuchemos al Concilio Vaticano II, en la Constitución dogmática Lumen Gentium, Nº 53

53.    En efecto, la Virgen María, que según el anuncio del ángel recibió al Verbo de Dios en su corazón y en su cuerpo y entregó la vida al mundo, es conocida y honrada como verdadera Madre de Dios Redentor. Redimida de un modo eminente, en atención a los futuros méritos de su Hijo y a El unida con estrecho e indisoluble vínculo, está enriquecida con esta suma prerrogativa y dignidad: ser la Madre de Dios Hijo y, por tanto, la hija predilecta del Padre y el sagrario del Espíritu santo; con un don de gracia tan eximia, antecede con mucho a todas las criaturas celestiales y terrenas.

Pensemos en Jesús y en su Madre. Jesucristo es mediador entre Dios y la humanidad. Ella es mediadora entre Cristo y nosotros.

Ante todo, Nuestro Señor es mediador entre Dios y el hombre.

Tenemos un nuevo CONCURSO:  Nuevamente vamos a reglalar un rosario misionero. Nunca podemos olvidar que la Virgen Santísima estaba en medio de los Apostóles, cuando vino el Espíritu Santo en Pentecostés.

Esta pregunta quiere preparar el proximo programa.
¿Qué concilio definió la virginidad de María? ¿En qué año?
RESPUESTA:
Concilio de Letrán, año 649,  definió que María fue Virgen
antes del parto,
en el parto
y después del parto.

HAGAMOS LA ORACION FINAL DE NUESTRO PROGRAMA:

Unidos espiritualmente en el Oratorio, con mis hermanos, quiero decirte Madre, Patrona y Reina mía, que yo confío en Ti; confío de todo corazón que Tú me ayudarás a salir adelante, desde mi Oratorio. Te entrego mi alma, mi vida y mi cuerpo; yo paso a ser cosa y posesión tuya; soy tu operario, por medio de quien Tú puedes transoperar en el mundo y en la Iglesia. Por eso mis ojos son tuyos, mis labios, mis manos son tuyas;  mi inteligencia, mi voluntad y mi corazón; toda mi vida es tu propiedad.  Guárdame y defiéndeme del peligro y de la masa.  Madre mía, úneme a Jesús, que es el único Salvador, ya que sin El nada podemos hacer para alcanzar nuestra meta. Ayúdame, junto a mis hermanos, a cumplir lo que Dios quiere. Amén.

 

LES BENDIGA, A USTEDES, SUS FAMILIAS Y SUS SERES QUERIDOS, EL DIOS TODOPODEROSO Y BUENO, PADRE, HIJO Y ESPIRITU SANTO. AMÉN.